Sin reparo ni tibieza

Por fin hoy me atrevo a tratarte sin delicadeza,
Después de tantos años dejándote hacer,
Lo que sin duda no es más que entorpecer,
Mi camino a lugares que nunca imaginó tu bajeza.

No aparentas tanta maldad,
Cuando argumentas con ligereza
Que “Ya habrá otra oportunidad”,
Y cuestionas si “¿No serán aires de grandeza?”

No digo que no aspire a más de una proeza,
De momento,  sólo a usar mis destrezas.
Extraño para ti que, cargada de sutileza,
Y muy afanada, aireas mis flaquezas.

Pensé que eras parte de mí,
Como el miedo o la tristeza.
Que tendrías una noble razón de existir,
Y que actuabas con franqueza.

Camuflada siempre tras aparente razón,
pretendes enmudecer mi corazón.
¡Cuán pernicioso es tu engaño!,
que, prolongado, acrecienta el daño.

Como recién inspirado por un sueño,
Sé que sólo existes en mi cabeza.
De mis actos, yo soy el dueño.
Harto de ti, grito hoy sin reparo ni tibieza:

Para siempre, adiós maldita pereza.

¡Por una vida apasionante! 
vive, disfruta, comparte
Por el mismo autor: www.15habitos.com

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