El poder verdadero

Por mi trabajo actual, que no el de siempre, tengo la potestad de aprobar, o no, determinadas inversiones. Llevo unos años haciéndolo, así que, de tanto firmar, hace unos días tuve cierta sensación de poder. ¿Te ha pasado a ti alguna vez?

Por fortuna, de inmediato recordé una escena maravillosa de la película 1492 La conquista del paraíso: esa en la que el tesorero de la corona le niega el vino a la autoridad eclesiástica: “lo más fascinante del poder es que, lo que puede darse con facilidad, … con la misma facilidad puede quitarse”.

Ese poder, ¡sí puede quitarse con facilidad! Pero no otros, a los que todos deberíamos aspirar:

Aspira al poder verdadero: el que ganas por ser una autoridad técnica en tu trabajo; el que te otorgan los otros por ser una persona ecuánime, íntegra; el poder que te da estar al servicio de los demás; el que obtienes cuando trabajas cada día para hacer un poco mejor tu entorno y la vida de los que te rodean.

Ese poder es verdadero… y duradero. 

¡Feliz fin de semana!

¡Por siempre, GRACIAS!

Desasosiego interior, síntoma de que algo está pendiente…

No cualquier cosa, algo importante que ya debería estar hecho… ¡Llego tarde!

Autocomplacencia: lo importante requiere terminarse bien, no de cualquier forma. Incluso a costa de la puntualidad que exigen cuestiones más triviales.

13 de marzo… ¡18 años! No de retraso, no…  18 años de dicha, de dichosa compañía, de disfrute, de aprendizaje, de bendiciones, de alegría…

Tiempo de reflexión, de agradecer…

Gracias, ¡siempre gracias por tanta maravilla!

Sí, me domesticaste… ¡el primer día!

¡Feliz fin de semana!

In memoriam

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13 años después, todos, absolutamente todos, recordamos qué estábamos haciendo aquella mañana, que pasó a ser maldita, que mantenemos en nuestra memoria desde entonces.

Hoy y siempre, con las víctimas del 11-M. Todo mi cariño y apoyo.

Asociación de ayuda a las víctimas del 11-M

Asociación 11M Afectados del Terrorismo

Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT)

Asociación 11-M Verdad y Justicia

¿Cómo recargar las baterías en 10 minutos? ¡Y que duren!

Es más que una expresión, es más que una metáfora; es una realidad que yo practico cada día para recargar mis baterías de optimismo, confianza, alegría, pasión y determinación. Así es como hago, un poco después de levantarme cada mañana; es fácil:

Me arrodillo sobre la alfombra, mirando hacia la ventana. Enseguida me siento sobre los gemelos y pongo las manos sobre las piernas, con las palmas hacia arriba, medio abiertas, una sobre la otra. Los pulgares se tocan. Pongo recta la espalda, erguidos los hombros y la cabeza alta. Cierro los ojos. Me relajo.

Cambio el patrón de mi respiración: inspiración profunda y pausada… noto como entra el aire en mis pulmones mientras visualizo cómo las baterías van llenándose. Veo sus indicadores de carga en la base del diafragma. Son barras de color, que van creciendo hacia arriba.

Mantengo el aire en mis pulmones, aproximadamente el doble del tiempo que duró la inspiración. Las barras siguen subiendo, con consistencia, más o menos rápido. Expiro, también lentamente. Sale el aire de mis pulmones junto con los residuos de la actividad del día anterior: algo de resentimiento, miedo. Quizá, rabia y mal humor…

Otra inspiración lenta… el nivel de las baterías sigue subiendo; lo veo en las barras; pausa… los niveles se consolidan; espiración lenta… ya casi no quedan residuos…

Unos pocos ciclos más y… ¡listo! ¡baterías a tope! 

¿Quieres probar? No te preocupes si tiendes a despistarte, es normal; la mente traerá los pensamientos que quiera. Déjalos estar. Solo concéntrate en la respiración y en las barras indicadoras.

¡Feliz semana!