Una dosis de aceptación

Ante la adversidad, me sugieren aceptación,
dar la bienvenida a las cosas tal como son.

¿Será una actitud inteligente? ¿O, tal vez, imprudente?
¿Tradición cristiana, filosofía zen o natural desdén?

Aceptación: ¿cómo no confundir con resignación?
¡Rebelión!, grita mi iracundo arrebato emocional.
¡Reflexión!, susurra mi sosegado pensamiento racional.

¿Cómo actuar con serenidad
cuando todo lo quiero cambiar?
¿Por qué he de renunciar? 
¡Cuestión de prioridad!

¿Y sí empiezo por mí?
¿Y si cambio un no por sí?

¡Feliz semana!
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¡Viva la diversidad!

Me quejo, en ocasiones,
de que no actúan como yo los demás;
no siguen mis mismos patrones.
¡Menos mal!

Reniego en mi interior, ¡faltaría más!
Por la espalda, ¡nunca más criticar!
¿De mí quieres renegar?
¡En tu derecho estás!

Germen de la innovación, el progreso y la prosperidad.
Por siempre, ¡viva la diversidad!

¡Feliz fin de semana!
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10 sugerencias alimenticias

… para mejorar el rendimiento. 
Solemos seleccionar con esmero lo que ponemos en nuestra bandeja de comida para tener energía y vitalidad. Igual de exigentes debemos ser con la bandeja del correo electrónico. Es la forma de aumentar nuestra productividad, disfrutar de mejores resultados y sentirnos más satisfechos, a la vez que más descansados.
Aquí está nuestro decálogo para gestionar esta dos importantes bandejas:

  1. Adopta hábitos saludables de alimentación. Elige lo que te aporta energía y vitalidad y huye de todo lo que te la resta, aunque te resulte agradable. De igual forma, define por anticipado cómo manejar tu correo electrónico.
  2. Haz entre tres y cinco comidas, pero no piques entre horas, de igual forma que tampoco estás revisando el correo de forma permanente. Elige revisarlo por tandas, en horas concretas del día. No más. 
  3. Rechaza las golosinas y otros alimentos de bajo valor nutritivo. Elimina, sin piedad, los dulces que alguien te haya podido servir. Además, pon los medios para que no te vuelvan a entrar. En la bandeja de correo, esto se traduce en eliminar inmediatamente la publicidad no deseada y el spam. Acto seguido, pedir que te quiten de esas listas de distribución. Te llevará algún minuto, pero lo agradecerás los siguientes días. Aunque parezca que no, borrar siempre el mismo tipo de mensajes, lleva su tiempo.
  4. Come solamente si necesitas nutrirte. No lo hagas por acompañar a nadie. Tampoco aceptes mensajes en los que aparezcas en copia sin tener nada que hacer. Tan pronto como te des cuenta, pide que te retiren de esas conversaciones. 
  5. Evita la comida ardiendo; déjala que se enfríe. Me refiero a esos mensajes incendiarios que te arrebatan el humor o te hacen saltar de la silla. Resiste la tentación de responderlos sobre la marcha; déjalos reposar unas horas.  Al mismo tiempo, haz saber que, para ti, el correo electrónico no es el medio adecuado para urgencias ni asuntos de vital importancia. Puedes tardar en leer los mensajes e, incluso, no leerlos. 
  6. Comienza con el plato principal. Haz igual con los mensajes importantes. Para identificarlos más fácilmente, puedes dar color a los que vienen de remitentes muy concretos. Por ejemplo, de tu jefe, de tu cliente preferido, de tus hijos o de tu cónyuge. 
  7. Sigue con lo más suave. Lo mismo con el correo electrónico: quítate los que puedes responder en menos de dos minutos.
  8. Elude darte el gran atracón, aunque tengas multitud de comida apetitosa. Ante mensajes que requieren más de dos minutos, resiste la tentación de dedicarte a ellos de inmediato: basta con leerlos y transcribirlos a tu lista de tareas pendientes, convenientemente priorizados según su urgencia e importancia.
  9. Compra productos saludables acudiendo a los mejores establecimientos; no dejes que te sirva cualquiera. Aplica esta máxima a la hora de proporcionar tu dirección de correo electrónico. No me refiero a tus contactos habituales o potenciales de negocio. Me refiero a esas empresas que viven de enviar mails a troche y moche. 
  10. Evita acumular comida en exceso: pierde propiedades y hasta llega a pudrirse. Lee los mensajes en menos de 6 horas y no dejes que los mensajes sin leer constituyan tu lista de tareas pendientes de hacer.

¡Esperamos que mantengas siempre buen apetito y lo sacies con primor! Con estas o con otras recetas de tu propia elaboración. 

¡Feliz semana!
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¡Siiiií!

Entonces, un día cualquiera, llega un momento trascendente en el que, sin saber exactamente cómo, sin intuir con precisión hasta qué punto, la gracia de Dios inunda el corazón de cada uno de sus hijos y florece el esplendor de su divina esencia, que siempre habitó en nuestro interior.

¡Feliz domingo!
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¡Gracias, familia Echeverría!

… algo muy triste, muy duro se está convirtiendo en algo más bonito y muy grandioso, que nos hace querer más, apreciar más a nuestro hermano, a nuestra familia, a nuestros amigos, a nuestro país. –Transcrito de la declaración de Ana Echevarría, hermana de Ignacio Echevarría, el héroe del monopatín.

¡GRACIAS FAMILIA ECHEVERRÍA! ¡GRANDE FAMILIA ECHEVERRÍA!

Celebrar los triunfos

¡ENHORABUENA TRES CANTOS CDF por el ascenso a Tercera División! Felicidades a cada jugador, a los entrenadores, a todo el cuerpo técnico y al equipo directivo al completo. ¡Os lo merecéis!

¡Feliz celebración, hinchas y aficionados!
Y a todos los seguidores de PASIÓN POR LA VIDA, ¡a celebrar cada triunfo!, cada logro, cada paso en la dirección apropiada, cada resultado. ¡La vida es una celebración!

¡Feliz domingo!
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La brújula interior

Cuando empiezo a vigilar lo que hace el vecino… a medir las atenciones que recibo… a compararme con los demás, ¡mal voy!, ¡tremendo suplicio!

Estar pendiente de lo que hacen los demás, me expone, me resta energía y vitalidad. Recurro a mi brújula interior para guiar mi acción. Con independencia de lo que hagan los demás, por encima de lo que piensen los demás.

Elijo hacer lo que creo que está bien; hacerlo porque es mi obligación. Porque es lo que me toca hacer, lo que quiero hacer y lo que me gusta hacer. ¡Es lo que me hace bien!

Porque sí: lo hago por los que más quiero, y por mí. Tal vez, para coincidir con D. Miguel de Cervantes Saavedra: siempre hay premio para el buen hacer.

¡Feliz fin de semana!
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