10 sugerencias alimenticias

… para mejorar el rendimiento. 
Solemos seleccionar con esmero lo que ponemos en nuestra bandeja de comida para tener energía y vitalidad. Igual de exigentes debemos ser con la bandeja del correo electrónico. Es la forma de aumentar nuestra productividad, disfrutar de mejores resultados y sentirnos más satisfechos, a la vez que más descansados.
Aquí está nuestro decálogo para gestionar esta dos importantes bandejas:

  1. Adopta hábitos saludables de alimentación. Elige lo que te aporta energía y vitalidad y huye de todo lo que te la resta, aunque te resulte agradable. De igual forma, define por anticipado cómo manejar tu correo electrónico.
  2. Haz entre tres y cinco comidas, pero no piques entre horas, de igual forma que tampoco estás revisando el correo de forma permanente. Elige revisarlo por tandas, en horas concretas del día. No más. 
  3. Rechaza las golosinas y otros alimentos de bajo valor nutritivo. Elimina, sin piedad, los dulces que alguien te haya podido servir. Además, pon los medios para que no te vuelvan a entrar. En la bandeja de correo, esto se traduce en eliminar inmediatamente la publicidad no deseada y el spam. Acto seguido, pedir que te quiten de esas listas de distribución. Te llevará algún minuto, pero lo agradecerás los siguientes días. Aunque parezca que no, borrar siempre el mismo tipo de mensajes, lleva su tiempo.
  4. Come solamente si necesitas nutrirte. No lo hagas por acompañar a nadie. Tampoco aceptes mensajes en los que aparezcas en copia sin tener nada que hacer. Tan pronto como te des cuenta, pide que te retiren de esas conversaciones. 
  5. Evita la comida ardiendo; déjala que se enfríe. Me refiero a esos mensajes incendiarios que te arrebatan el humor o te hacen saltar de la silla. Resiste la tentación de responderlos sobre la marcha; déjalos reposar unas horas.  Al mismo tiempo, haz saber que, para ti, el correo electrónico no es el medio adecuado para urgencias ni asuntos de vital importancia. Puedes tardar en leer los mensajes e, incluso, no leerlos. 
  6. Comienza con el plato principal. Haz igual con los mensajes importantes. Para identificarlos más fácilmente, puedes dar color a los que vienen de remitentes muy concretos. Por ejemplo, de tu jefe, de tu cliente preferido, de tus hijos o de tu cónyuge. 
  7. Sigue con lo más suave. Lo mismo con el correo electrónico: quítate los que puedes responder en menos de dos minutos.
  8. Elude darte el gran atracón, aunque tengas multitud de comida apetitosa. Ante mensajes que requieren más de dos minutos, resiste la tentación de dedicarte a ellos de inmediato: basta con leerlos y transcribirlos a tu lista de tareas pendientes, convenientemente priorizados según su urgencia e importancia.
  9. Compra productos saludables acudiendo a los mejores establecimientos; no dejes que te sirva cualquiera. Aplica esta máxima a la hora de proporcionar tu dirección de correo electrónico. No me refiero a tus contactos habituales o potenciales de negocio. Me refiero a esas empresas que viven de enviar mails a troche y moche. 
  10. Evita acumular comida en exceso: pierde propiedades y hasta llega a pudrirse. Lee los mensajes en menos de 6 horas y no dejes que los mensajes sin leer constituyan tu lista de tareas pendientes de hacer.

¡Esperamos que mantengas siempre buen apetito y lo sacies con primor! Con estas o con otras recetas de tu propia elaboración. 

¡Feliz semana!
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¡Siiiií!

Entonces, un día cualquiera, llega un momento trascendente en el que, sin saber exactamente cómo, sin intuir con precisión hasta qué punto, la gracia de Dios inunda el corazón de cada uno de sus hijos y florece el esplendor de su divina esencia, que siempre habitó en nuestro interior.

¡Feliz domingo!
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¡Feliz retorno!

Vuelta al quehacer diario, tal vez, rutinario.

Atrás quedan experiencias fascinantes, algunas también relajantes.

Atrás las buenas emociones, que dan paso a nuevas sensaciones.

¡Vigilo mis malas emociones! ¿Y si no lo son?

¿Y si solo son señales que anuncian la necesidad de descanso, de planificación o de simple reflexión? De alguna manera, me urgen a la acción.

Doy la bienvenida a cualquiera emoción que albergue mi corazón. Son esencia humana, ¿cómo sacar ventaja de ellas? ¿Acaso no son una llamada a la acción?

¡A eso me apunto yo!

¡Feliz semana!

Vive, disfruta, comparte.

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¿Cómo recargar las baterías en 10 minutos? ¡Y que duren!

Es más que una expresión, es más que una metáfora; es una realidad que yo practico cada día para recargar mis baterías de optimismo, confianza, alegría, pasión y determinación. Así es como hago, un poco después de levantarme cada mañana; es fácil:

Me arrodillo sobre la alfombra, mirando hacia la ventana. Enseguida me siento sobre los gemelos y pongo las manos sobre las piernas, con las palmas hacia arriba, medio abiertas, una sobre la otra. Los pulgares se tocan. Pongo recta la espalda, erguidos los hombros y la cabeza alta. Cierro los ojos. Me relajo.

Cambio el patrón de mi respiración: inspiración profunda y pausada… noto como entra el aire en mis pulmones mientras visualizo cómo las baterías van llenándose. Veo sus indicadores de carga en la base del diafragma. Son barras de color, que van creciendo hacia arriba.

Mantengo el aire en mis pulmones, aproximadamente el doble del tiempo que duró la inspiración. Las barras siguen subiendo, con consistencia, más o menos rápido. Expiro, también lentamente. Sale el aire de mis pulmones junto con los residuos de la actividad del día anterior: algo de resentimiento, miedo. Quizá, rabia y mal humor…

Otra inspiración lenta… el nivel de las baterías sigue subiendo; lo veo en las barras; pausa… los niveles se consolidan; espiración lenta… ya casi no quedan residuos…

Unos pocos ciclos más y… ¡listo! ¡baterías a tope! 

¿Quieres probar? No te preocupes si tiendes a despistarte, es normal; la mente traerá los pensamientos que quiera. Déjalos estar. Solo concéntrate en la respiración y en las barras indicadoras.

¡Feliz semana!